5 diciembre, 2016 arantxa

Compliance, Bufete Moya Jover & Asociados

EN MI EMPRESA NO COMETEMOS DELITOS

Escuchamos con frecuencia: “en mi empresa no se cometen delitos”. Estamos seguros de que quien así habla está convencido de ello.

Sin embargo, esta afirmación tan categórica puede no ser del todo cierta. Muchos de los delitos que transfieren la responsabilidad a la empresa pueden ser cometidos por sus empleados sin tener conciencia de ello.

¿Qué sucedería si uno de sus administrativos se baja de buena fe por internet una copia de una aplicación informática consistente en un programa de desarrollo de planos y proyectos, sin autorización del titular de sus derechos de propiedad intelectual?

Sucedería que este empleado estaría cometiendo un delito contra la propiedad intelectual.

Sucedería que este hecho delictivo sería fácilmente localizado por el titular del programa informático quien detectará que dicho programa informático ha sido operado desde un ordenador de su empresa.

Sucedería que la empresa sería responsable penalmente de ese delito que es castigado con sanciones económicas importantes y, además, sucedería que el administrador de la empresa sería condenado con penas de privación de libertad de entre 1 y 4 años por incumplimiento del deber de supervisión y vigilancia que le impone el nuevo Código Penal.

¿Qué sucedería si uno de sus empleados realiza una grabación en video de un evento corporativo de la empresa que celebra su aniversario y este video es publicado en la web corporativa o en las redes sociales?

Sucedería que este empleado podría estar cometiendo un delito contra la intimidad en la medida en que aparecieran imágenes no consentidas.

Sucedería que la empresa sería responsable penalmente de ese delito que es castigado con sanciones económicas y, además, sucedería que el administrador de la empresa sería condenado con penas de privación de libertad de entre 1 y 4 años y multa de 12 a 24 meses por incumplimiento del deber de supervisión y vigilancia que le impone el nuevo Código Penal.

Una buena parte de los delitos de los que pueden ser llamados a responsabilidad la empresa y el órgano de administración serán delitos que se cometen por empleados o directivos sin tenerse conciencia de cometerlos.